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IA al servicio de la agricultura, hacia un horizonte más sostenible

IA en agricultura sostenible

La IA ayudará a afrontar la creciente demanda en agricultura, de manera sostenible

Según afirma la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se prevé que para 2050 la población mundial aumente en 2.000 millones de personas. Esto supone que será necesario un incremento del 60% de la producción alimentaria, para abastecer a la creciente población. En un contexto en que, todavía, el sector agroalimentario es el responsable del 31% de las emisiones de gases de efecto invernadero, corporaciones, empresas privadas y administraciones públicas se encuentran a la caza de soluciones hacia una producción agroalimentaria más sostenible. Un horizonte que, inexorablemente, pasa por la Inteligencia Artificial (IA).

Pero, ¿Cómo puede la IA ofrecer una producción agroalimentaria más sostenible?

Menos desperdicio de recursos hídricos

Ya hemos visto que la recopilación y análisis de información por medio del Big Data es fundamental en agricultura, en la determinación del punto exacto de maduración y recogida No obstante, estos nodos y sensores empleados en la recopilación de datos también son útiles aplicados al control del riego. No sólo para determinar el momento en que mejor le viene a la planta el riego, a nivel fenológico, sino de cara a una reducción considerable del desperdicio de agua. Un hito que, sin lugar a dudas, se encuentran entre las metas a alcanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), marcados por la ONU.

Por otro lado, el control de sales en el suelo también proporciona una información muy valiosa para la prevención de la contaminación de acuíferos.

Aplicación sostenible de fitosanitarios en agricultura

En el campo de la aplicación de productos fitosanitarios, el desarrollo de la robótica ya está permitiendo a día de hoy reducir considerablemente la tasa de diseminación. Es decir, la cantidad de producto que no llega a la planta y se disemina en el ambiente. De hecho, los últimos atomizadores desarrollados permiten identificar no sólo dónde está la planta sino también qué necesidades tiene cada una de sus partes. De esta manera, se consigue reducir el vertido de fitosanitarios al medioambiente que se sitúan en torno al 50% del gasto total en producto.

Menos gases de efecto invernadero

El apoyo de la IA a una agricultura sostenible debe afrontar otro de los actuales retos del sector. Se trata de la falta de mano de obra. De hecho, España es el país de la Unión Europea con menos agricultores y agricultoras jóvenes. Aunque el desarrollo del sector no camina hacia la deshumanización de la mano de obra, sí que es cierto que la IA ya facilita y aporta eficacia a muchas tareas.

Es el caso de los nuevos agribots que identifican y eliminan las malas hierbas. Una medida que permite optimizar la mano de obra y evitar el vertido de herbicidas entre un 70% y un 90%. Todo ello, en un sector donde cada vez se tiende más a apostar por vehículos y tractores eléctricos, tendiendo a minimizar el impacto de la huella de carbono.

Todas estas mejoras ponen de manifiesto que la IA y el Big Data no son solo parte de una visión futurista de nuestra realidad, sino que son aplicables a todos los sectores, si queremos evolucionar hacia un futuro más sostenible.